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Khalil el Ghrib
Exposicións - Exhibitions: 2008
Museo Nazionale di Castel Sant'Angelo de Roma (Italia). Galerie 26 de Berna (Suiza). 2007 Museo de Moscova (Rusia). Galerie Nadar de Casablanca (Marrocos). Galerie Delacroix de Tánxer (Marrocos). Galerie de l'Institut Français de Rabat (Marrocos). 2006 L'espace 150 x 295 cm de Martil. 2005 Galerie Bab Rouah de Rabat (Marrocos). Encontros internacionais de poesía no Institut Français de Marrakech (Marrocos). Expressions du Nord, Galerie Linéart de Tánxer (Marrocos).

Khalil nunca titula sus lienzos. Por eso, la serie son puertas, cúpulas, esbozos de tumbas verticales, formas delimitadas, delimitantes, que se abren sobre espacios saturados de colores con grados de intensidad variables, según la técnica típica de Khalil, es decir, la materialidad de los componentes, como la harina diluida y convertida en pasta, el gouache, la alholva, la pintura de labios aker fassi y el rosa erótico, entre otros. Además, será la gama la que adquiera las dimensiones de un poema de la materia; ¿puertas, cúpulas, tumbas? Es difícil pronunciarse; no le pidan que decida él; ni siquiera él lo sabe; no se preocupa de saberlo; sólo importa que la forma hable por sí misma, con su seducción, con lo que evoca sin una referencia al objeto real, pues la forma se despliega a través del color y del trazo. La cadencia de Khalil tiene una velocidad de ejecución verdaderamente prodigiosa; se trata de una fecunda emanación que impone esta manera de ver las cosas, un progreso que se mide en la cadencia de origen, la visión, la revelación que se produce en la ruptura, la discontinuidad, el hueco, mientras que si la imagen fuera fija, estática, tal y como es habitual en la pintura, se expondría a perder lo que en ella se escribe ¡Paradójico! La imagen debe abolirse para poder tener un significado, para dar paso a la otra, la que permanece invisible en su forro y que, a su vez, está abolida. De esta manera, se inicia un movimiento en espiral, laberíntico, cuya condición primaria es que se corte el famoso hilo de Ariadna, un movimiento de revelación que ve cómo su oscuridad y su opacidad van en aumento. La palabra que se vacía de sí misma, que se desposee de sí misma, perpetuamente capaz de una nueva figuración, no es la única palabra que la mística nos enseña, afirma José Ángel Valente a propósito del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz.

Edmond Amran EL MALEH
(En L'oeil et la main, Ed. La pensée sauvage)


Cuando Khalil está en Asilah, a primera hora de la mañana visita la ciudad, su alma, su madre la mar y sus orillas y comienza su cosecha; no busca nada en particular, sólo algo que pueda utilizar. Guijarros alisados y rechazados por el mar, un alambre, cartones, escombros entre las ruinas: el azar proveerá. Es una búsqueda, un ejercicio de meditación en movimiento, en marcha, cuerpo y alma indisolublemente unidos bajo el signo de lo imprevisto y lo imprevisible. Últimamente ha depositado en su domicilio de Tánger cantidades ingentes de cartones inservibles que compró tras un encuentro casual con un vendedor ambulante por las calles de la ciudad. La cal, la quintaesencia de la materia, emblema de este universo inmemorial con el que él mismo, Khalil, acaba de fundirse por su rechazo a cualquier forma de identidad. La cal, matriz, fuente de creatividad, lengua materna que se nutre del silencio. El arte, el gran arte de Khalil, consiste en liberar la materia, dejar que se manifieste, interiorizándola y dañándose por una especie de ascesis inaudita.

Edmond Amran EL MALEH

bienal.depo.es
Khalil El Ghrib (français)
Khalil El Ghrib (english)
Khalil El Ghrib (español)

Khalil el Ghrib. Biennal de l'art de Pontevedra. Photo: bienal.depo.es

Khalil el Ghrib. Biennal de l'art de Pontevedra. Photo: bienal.depo.es

Khalil el Ghrib. Biennal de l'art de Pontevedra. Photo: bienal.depo.es

Khalil el Ghrib. Biennal de l'art de Pontevedra. Photo: bienal.depo.es

Khalil el Ghrib. Biennal de l'art de Pontevedra. Photo: bienal.depo.es
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